Un emprendedor es una persona física o grupo de personas capaces de identificar una oportunidad de negocio y ser capaz de optimizar y organizar los recursos necesarios para poner en marcha esta idea. 

Por ello, si eres un amante de los negocios digitales estás en el sitio adecuado. En este artículo te contamos cómo empezar una start-up y todo lo que necesitas para comenzar una empresa de este tipo. 

¿Cómo empezar una start-up? Pasos necesarios 

Una start-up es un tipo de empresa tecnológica emergente, diferente de las tradicionales, que se rige por unas reglas de juego distintas. 

La creación legal de una start-up es prácticamente igual a la de cualquier negocio, la diferencia radica en su forma de funcionar y relación con el mercado.

El primer paso para constituir una start-up es escoger la forma jurídica adecuada a nuestro proyecto empresarial. No todas las fórmulas valen y hay que elegir bien. No es lo mismo una Sociedad Anónima que una Sociedad Limitada. 

En este sentido, hay que tener cuidado con usar la figura de un autónomo ya que si se desea tener socios en un futuro no siempre es la mejor opción. Por ello, es clave saber si contaremos o no con inversores.   

El segundo paso es resolver la parte burocrática, es decir, la inscripción en el Registro Mercantil, el pago de impuestos y el registro de patentes y marcas. 

Una vez terminados los trámites legales podemos poner en marcha nuestra start-up. 

Principales diferencias entre una start-up y una empresa tradicional

Hemos comentado que la fundación de una start-up es similar a la de una empresa tradicional, no lo es así su funcionamiento interno. 

Esto se debe a varios motivos, el primero es que, por norma general, las start-ups se dedican al ámbito de la innovación y a las nuevas tecnologías, un sector con una competencia feroz. Por lo tanto, también registran una tasa de abandono alta en sus inicios. 

El segundo es el gran riesgo e incertidumbre de este tipo de negocio digital. Y es que la mayoría de los emprendedores que montan una start-up suelen ser jóvenes, sin experiencia y faltos de recursos económicos. 

Es por ello que muchas start-up no consiguen salir al mercado, ya que la falta de financiación suele ser el problema principal a la hora de comenzar un negocio. 

La primera diferencia entre una start-up y una empresa tradicional es la forma de superar esta dificultad. 

Los emprendedores tecnológicos aprovechan las oportunidades que les ofrece la transformación digital y dedican gran parte de su tiempo y recursos a inventar, experimentar, correr riesgos, romper las normas y equivocarse. 

Este ciclo de prueba-error es el principal motor de crecimiento de la mayoría de las start-ups que buscan un modelo de negocio. 

Para ello se apoyan en el uso de las soluciones que aporta la tecnología, que supera, en muchos casos, los problemas derivados de la falta de inversión inicial.

Un ejemplo del uso de las nuevas tecnologías es el aprovechamiento de técnicas de marketing digital como el web scraping, que te ayuda a extraer datos y contenidos de la red.   

Ten en cuenta que, una de las mayores cualidades de las start-up es su gran potencial para escalar exponencialmente dentro del mercado gracias a la tecnología. 

Lanza un producto mínimo viable 

En el modelo de negocio de una start-up es de suma importancia empezar cuanto antes. Incluso lanzando un producto o servicio que no sea del todo perfecto pero que cumpla una serie de requisitos y no quede a medias. 

Hay que ser rápido, pero ofreciendo un buen servicioEl objetivo es que funcione para lanzarlo al mercado y probar el éxito entre tu público objetivo. Con el tiempo podrás analizar qué mejoras necesita tu proyecto empresarial.

Piensa que es una especie de prueba o piloto que llega a una audiencia limitada, que se lance al mercado no significa que llegue a todo el mundo. 

En este caso, lo importante es generar valor con el producto o servicio y dar respuesta a la demanda de un público. 

En función del producto y la necesidad cubierta se llegará a un nicho de mercado más grande o más pequeño. 

¡Ya habrá tiempo luego de ajustar los nichos y audiencias! 

De hecho, la base del PMV o producto mínimo viable consiste en probarlo en un público específico para ver cómo esta audiencia responde ante este servicio o producto.

La interacción del producto mínimo viable con el público objetivo nos permite conseguir muchos datos, lo que se traduce en información útil para seguir mejorando nuestro negocio.

El aprovechamiento de estos conocimientos te servirá para comprobar que tu producto o servicio tiene éxito. 

Para ello, debes lanzar una serie de teorías en forma de estrategia para cubrir las necesidades de tus clientes y comprobar que estos están satisfechos con las soluciones que les ofreces. 

En caso de no hacerlo, se debe probar una y otra vez hasta ver resultados.

El método lean start-up, un sistema que funciona 

El producto mínimo viable es una forma de probar tu producto y llegar a los clientes, pero hay más sistemas. 

Algunos de ellos son el uso de diferentes experimentos o pruebas en forma de prototipos. Es decir, varias versiones del mismo producto. 

Estos experimentos se pueden hacer en serie, con un grupo determinado de usuarios, o bien, ir variando el lanzamiento sacando un producto una semana y, al cabo de unos días, probar con una versión diferente. 

Otro sistema de prueba es el uso de indicadores accionables. Básicamente, consisten en la toma de decisiones mediante el uso de indicadores claves o KPI que establecen las acciones que se deben tomar. 

Sin embargo, hay que tener cuidado con estos datos e indicadores ya que pueden ser engañosos. Si no funcionan, hay que probar nuevas hipótesis sobre tu producto y adaptar la estrategia a seguir hasta encontrar datos que verifiquen el crecimiento.

En resumen, los pasos para poner en marcha un modelo de negocio basado en una start-up son los siguientes:

    • Busca una necesidad que tenga la gente y una solución para cubrirla. 
    • Mediante un producto mínimo o escalable se prueba la teoría-necesidad y se ve si funciona.
    • En caso de que no sea válida, se sigue probando hasta conseguir datos e indicadores válidos para la toma de decisiones.
    • Haz ajustes y dirígete hacia un modelo de negocio en función de los datos obtenidos.
    • Si el método funciona, busca financiación para su producción en cadena. 
    • Para reducir costes usa las oportunidades que te ofrece la tecnología. Por ejemplo, las estrategias grow hacking: la redefinición de productos y su distribución para llegar al máximo número de clientes y minimizar costes. 
    • Estas técnicas baratas, pero efectivas, permiten que crezca el negocio sin disparar el presupuesto inicial.
    • Una vez se prueba el producto, se ve que tiene éxito y que funciona, es momento de crecer y lanzarse de forma definitiva en el mercado. 
    • Contratar personal. 
    • Buscar inversores y escalar.

 

Y con estos consejos ya tienes toda la información sobre cómo empezar una start-up. Eso sí, falta la última parte de la receta: es el trabajo duro, y muuucho, mucho esfuerzo. 

Para tener éxito hay que insistir una y otra vez, tal y como hizo Eric Ries, un empresario de éxito especialista en crear empresas exitosas usando la innovación y la tecnología. 

Precisamente, Ries explica en su libro, El método Lean Start-up, la metodología para desarrollar negocios y productos que consiste en aplicar los pasos que te hemos contado. 

¿Te parece complicado lanzar tu idea al mercado? Si necesitas ayuda para promocionar tu producto o servicio, en Clickage somos expertos en marketing digital y podemos ayudarte.

Cuéntanos qué te preocupa y nuestro personal se encargará de ayudarte en lo que necesites para dar a conocer tu producto.